El anuncio más barato y la compra más barata no son lo mismo
Un descuento solo es un descuento después de sumarle los gastos de envío y las tasas de importación. Nosotros los sumamos, guardamos el registro y te avisamos cuando el total llega a la cifra que pusiste.
Un descuento que puedes comprobar
Amazon te muestra un porcentaje de descuento. No te muestra cuánto te va a costar el producto puesto en tu puerta. Son dos cifras distintas y solo una sale de tu cuenta.
Cada precio que registramos se separa en precio base, gastos de envío y tasas de importación, y después se suma. Ese total es lo que comparamos, lo que va al gráfico y lo que dispara las alertas. Un anuncio con un descuento enorme y un envío caro puede perder contra otro sin rebaja y con entrega barata, y lo ves línea por línea.
El desglose importa cuando hay que decidir rápido. Que el precio base baje un poco no significa nada si los gastos de envío subieron a la vez. El total te dice de un vistazo cuál de las dos cosas pasó.
Pon una cifra en vez de vigilar
Una alerta de precio es una condición que escribes una sola vez. La más simple también es la más útil: avísame cuando el total llegue a este importe o baje de él. Ponla en el precio que pagarías de verdad y cierra la pestaña.
También puedes trabajar por porcentaje, medido contra el último valor registrado. O puedes poner un importe objetivo sobre un solo componente en lugar del total, para que te llegue un cambio únicamente en el envío. Las condiciones se combinan con Y y con O, así que «por debajo de mi cifra y disponible» es una sola alerta y no dos.
Las alertas son silenciosas por defecto. Un tiempo de espera retiene el siguiente aviso durante sesenta minutos, salvo que lo cambies, y el reloj corre por separado para cada producto rastreado, así que un anuncio inquieto no entierra a los demás.
De nuevo disponible es la mejor señal
La oferta que casi todos se pierden no es una rebaja. Es un producto que estaba agotado y reaparece a su precio de siempre, antes de que se lo vuelvan a llevar.
Las condiciones de disponibilidad se disparan en los dos sentidos. Una te avisa cuando algo se agota, que conviene saber si estabas dudando. La otra te avisa cuando vuelve, y esa es la que ahorra dinero.
El registro no se pierde en el hueco. Si un precio pasa de una cifra, atraviesa un tramo sin disponibilidad y reaparece más bajo, eso queda anotado como un cambio de precio.
Cuánto historial hay detrás de la cifra
Las comprobaciones registradas se conservan, así que el mínimo, el máximo y el promedio que lees salen del registro de ese producto en ese país, junto con el día en que ocurrió cada extremo y cuánto tiempo lleva bajo observación.
Esas tres cifras se calculan solo con las comprobaciones en las que el producto estaba disponible y tenía precio. Los tramos en los que no se pudo leer nada no arrastran el promedio hacia abajo ni hacen que un precio corriente parezca una oferta.
El registro tiene huecos y preferimos decirlo. A veces Amazon bloquea las comprobaciones automáticas, algunos anuncios ocultan el precio y otros no se pueden comprar desde cierto destino. Una comprobación bloqueada se guarda como una comprobación sin cifra, con el motivo por el que falló, y el registro de cada país trae además qué proporción de comprobaciones encontró el producto disponible.
Qué cubre y qué compra un crédito
La cobertura son tres marketplaces: Bolivia, Perú y Estados Unidos. Esa es la lista completa. Hay otros países en el sistema y están desactivados, y si intentas rastrear uno la solicitud se rechaza antes de tocar ningún crédito.
Un crédito pone un producto en rastreo en un marketplace durante treinta días. El mismo producto en un segundo país es un segundo crédito, porque es un segundo precio que alguien tiene que ir a leer. Los créditos no se devuelven si paras antes.
Una cuenta nueva empieza con créditos ya cargados, concedidos de entrada y no como una cuenta atrás. Aquí las páginas de producto son públicas, así que puedes leer un precio y su historial antes de decidir si esto es para ti.