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Cookies y almacenamiento

Este sitio no escribe ninguna cookie

No hay ningún aviso que cerrar porque no hay nada que consentir. Estas páginas no escriben cookies, no ejecutan analítica y no cargan nada de terceros. En tu dispositivo queda una sola preferencia: si quieres las páginas claras u oscuras.

En corto

Cero cookies. Ni de analítica, ni de publicidad, ni para medirte frente a otros lectores. La palabra está en el título porque llegaste buscándola, no porque debajo haya una lista.

Un solo dato guardado en el navegador. Contiene una de tres palabras: claro, oscuro o sistema. Ese es el inventario completo de estas páginas.

La app en la que inicias sesión es otra aplicación, y esa sí tiene que recordar que entraste. Se explica más abajo, y tampoco usa cookies.

La única preferencia que guardamos

El interruptor de claro y oscuro escribe tu elección en el almacenamiento local del navegador, bajo una clave llamada theme-preference. El valor es una de tres palabras. No lleva identificador, no lleva fecha y no viaja a ninguna parte. La página lo lee antes de pintarse, para que la pantalla no dé un destello blanco antes de pasar al modo oscuro.

El almacenamiento local no es una cookie. Nunca se adjunta a una petición, así que nuestro servidor no lo recibe y no sabe qué ajuste elegiste. Si nunca tocas el interruptor no se escribe nada y las páginas siguen lo que ya pidió tu sistema operativo.

Si tu navegador se niega a guardarlo, cosa que las ventanas privadas hacen a veces, el interruptor sigue funcionando en la página en la que estás y simplemente lo olvida después.

Cómo se elige el idioma

El español y el inglés viven en direcciones distintas. El idioma que estás leyendo lo decide la dirección que ves en la barra, y el selector te lleva a la otra. No se guarda nada para eso.

Hay una excepción y ocurre una sola vez. En la portada, y solo en la portada, el servidor lee la cabecera Accept-Language que tu navegador ya envía en cada petición. Si pide español en primer lugar, te reenvía a la portada en español. No se escribe nada, no se recuerda nada, y cualquier otra página se sirve tal como la pediste.

Esa cabecera no la ponemos ni la recopilamos nosotros: ya forma parte de la petición. Leemos la primera entrada para decidir una sola cosa, a qué portada llevarte; no queda en tu dispositivo y no sirve para construir ningún perfil tuyo.

Nada se carga desde fuera

Aquí no hay analítica. Ni gestor de etiquetas, ni píxel, ni grabador de sesión, ni scripts de pruebas A/B.

Las tipografías se sirven desde este mismo sitio y no desde un proveedor de fuentes, con sus licencias guardadas al lado. Las imágenes también salen de aquí. No hay video incrustado, ni sistema de comentarios, ni burbuja de chat, ni botones de redes sociales, así que ninguna otra empresa se entera de qué página abriste.

Quien se lo impone al navegador es una política de seguridad de contenido que viaja con cada página: ningún otro servidor puede aportar una imagen, una tipografía ni un script, ningún otro sitio puede incrustar estas páginas dentro de las suyas, y un script escrito dentro del HTML solo se ejecuta si su hash está en la lista. Una etiqueta de terceros añadida por descuido no llegaría a cargar. Quedaría bloqueada.

Una sola página hace una petición. La de precios le pregunta a nuestro propio servidor cuánto cuesta hoy un crédito, así que un precio que haya cambiado desde que se generó la página se corrige ahí mismo. Esa petición no lleva ninguna cookie, porque no hay ninguna que llevar.

La app es otra historia

Iniciar sesión ocurre en otra aplicación. Esa sí tiene que recordarte, y lo hace con almacenamiento local en vez de cookies: los tokens de tu sesión, la cuenta a la que pertenecen, el marketplace que seleccionaste la última vez y la misma preferencia de claro u oscuro.

Esos valores se quedan en tu navegador y los adjunta la propia aplicación, no el navegador por su cuenta. Cerrar sesión los borra. Borrar los datos del sitio también los borra, y tendrás que volver a entrar.

Los pagos son el único punto donde corre código de otra empresa. Los datos de la tarjeta se escriben en componentes del propio proveedor de pago y nunca llegan a nuestros servidores. Lo que esos componentes guarden en tu dispositivo se rige por el aviso de ese proveedor, no por este.

Borrarlo o bloquearlo

Cualquier navegador puede bloquear o borrar el almacenamiento local de un sitio, normalmente en el mismo panel de ajustes que las cookies. Aquí no se rompe nada si lo haces. Las páginas olvidan tu elección de claro u oscuro y vuelven a la de tu sistema, y el idioma sigue funcionando porque vive en la dirección y no en el almacenamiento.

En la app el costo es mayor: borrar el almacenamiento cierra tu sesión y tendrás que escribir la contraseña otra vez. No se pierde nada más, porque todo lo que importa está en el servidor y no en el dispositivo.

No hay ningún banner de consentimiento sobre el que cambiar de opinión, ni una lista de proveedores detrás, porque no existe ninguna de las dos cosas.

Si esto cambia

Una página así solo vale si es exacta el día que la lees. Si alguna vez añadimos algo que guarde o envíe más que una preferencia de pantalla, esta página cambia primero y dice qué es, qué contiene y cuánto tiempo lo conserva.

Si mediste en este sitio algo que contradice lo que está escrito aquí, escríbenos a [email protected]. Eso es un reporte de error y preferimos tenerlo.

Última revisión de esta página: 15 de agosto de 2026.